Palabras del Director Provincial de Cultura Holguín Cuba
RUEGO A CACHITA POR LOS NORBERTOS. (QUE LO DIGO Y LO REPITO Y NO ES MATRACA MIA) Por: Lic. Alexis Triana Hernández

Mi primera novia vive en Miami y desde allí aparece cuando menos lo espero. Estudió arquitectura en La Habana y tuvo dos hermosas criaturas con alguien que, cuando se fue de Cuba, ya llevaba ojos colores distintos de nosotros. De ella, nunca he podido olvidar sus pechos en mi primera noche a solas con una mujer, ni la tierna mirada con que me acompañó al borde de los precipicios de la Sierra: sus hijos crecen en el cariño a la Patria y jamás serán de los que van a Calle Ocho a rogar la muerte de Fidel con banderitas cubano-americanas.
Tengo grandes amigos por todos los Estados Unidos, tantos como las mujeres que no merezco y desde todas partes me alimentan. Se fueron, mas siempre están de regreso. Discrepan de buena parte de mis decisiones, pero son por principio mis amores, mis amigos y, donde quiera que ande, saben que soy el mismo dispuesto y peleador, obsesionado por esa fuerza secreta en uno mismo que busca la necesidad de la creencia: como Martí, es el sentido de la lealtad en nuestra estirpe.
Por que si hay un lugar donde supe de golpe toda la grandeza de Cuba es en El Cobre, aún cuando soy criado ateo y muy tarde supe que el abuelo comunista llegó desde Cárdenas a rendir promesa por la vida de mi padre: con veinte años, aprendí adónde llegaban lo mismo quienes volvían ilesos de los combates en África para ofrecer sus humildes condecoraciones, que los restos de quienes arribaban a otra orilla en dirección contraria. La patria revelada en una virgen, y a su lado la bandera que bendijo Carlos Manuel en días de sagrada cubanía, donde el enemigo tenía rostro y nombre, y furibundo odio como ahora, aunque fuera otra la nación invasora.
Una estampa de Cachita es una puerta abierta a todo buen cubano, y poco importa si sus ideas políticas o su credo religioso discrepen con las míos: Si quiere lo mejor para la Isla y los suyos son lo más esencial, si quiere país próspero pero independiente, podemos hablar de cualquier tema por difícil o traumático que sea. Y hasta con un buen litro de ron por delante. Siempre que uno sepa que no anida en esos seres el antiquísimo y despreciable oficio del traidor.
Porque desde la Roma de hoy nuestros queridos “Norbertos” nos escriben, como mismo se publica la columna de cierto Judas en uno de los diarios españoles de mayor circulación: y cual espejo de maniáticas brujas, se asemejan y rebajan de tal forma, que a uno le da vergüenza con los amigos de cualquier parte del mundo que no entiendan el por qué se vierte ese odio visceral, ese impotente rencor contra todo lo que huela a participante de un país que crece a pesar de sus pesares, y vive inundado de noticias y festivales culturales, y ciudades que recuperan y multiplican su belleza, o escuelas y policlínicas que abren restauradas.
Sin escrúpulos, esta gentuza recibe día a día al primer desertor, sea bailarín, pelotero o militar, y pagan el circo y ellos mismos aplauden a quien defenestre a Cuba, máximo si se ufana de ser biógrafo de Fidel o de Hemingüay (y lástima que Papá no le pueda ir arriba con los torpedos de profundidad que lanzaba a los hijos de puta submarinos nazis desde su yate El Pilar): el Norberto ayer alardeaba de haber tomado ron con tal o más cuál, y de haber sido tan íntimo que puede predecir hasta el destino de la Isla, y el muy miserable lo hace sin sonrojarse, porque sus crónicas hablan de cómo hacía calistenia en el gimnasio de tropas especiales.
He puesto en Google su nombre, siempre acompañado de la palabra traidor, y sólo he encontrado 300 impactos, por cierto ninguno de la prensa cubana. Aquí puede hallársele en el diccionario de nuestra literatura en Internet, de cuando era un buen escritor y no un apóstata, hoy para colmo latino mercenario para lectores del viejo continente. Entonces declaraba a los cuatro vientos que leyendo “Los Hombres de Panfilov”, aprendió “a conceptuar la patria y a fusilar traidores”, en tanto se ocupaba como corresponsal de la limpia del Escambray.
Y así como se ve en sus monólogos, ellos son: te acusan como se insultan unos a otros, acosados de sus propios fantasmas. Quieren lo peor, porque ellos ya no pueden disfrutar Cuba y sus contradicciones. Lloraban en la reja de los raptores de Elián, porque prefieren a un niño sin padre, con tal de salirse con la suya. Levantan carteles en la Florida que piden bombardear a Cuba después de Irak, porque abandonaron al hijo pródigo, a la mujer humilde, y qué les importa la tía viejita que dejaron en Lawton o en no sé donde, si nunca más se ocuparon de los padres que quedaron solos en la casa asediada por los huracanes.
De qué vale una sola calumnia de estos advenedizos, para quienes la ofensa más temible es nombrarte homosexual, ellos que tan homofóbicos se estremecen de sentarse por casualidad a la mesa de diálogo con alguien con preferencias sexuales distintas. Qué pueden entender cuánto significa la palabra lealtad para quienes decidimos quedarnos en Cuba, o para los que viven en medio mundo adonde partieron, inmigrantes en busca de otras posibilidades, y como perseverante cultura de una nación joven, mantienen sus costumbres y ayudan a los suyos donde quiera que estén y, en el mejor de los casos, son capaces de trabajar desde la solidaridad con la patria amenazada, por encima de cualquier vivencia personal.
Ahora mismo que se descubre quién paga a profusos editorialistas contra Cuba, descubro que el correctísimo, justo e imperturbable profesor de periodismo, Wilfredo Cancio Isla, uno de mis más furibundos críticos por el fecundo debate de la escuela de periodismo con Fidel Castro en los años ochenta, quien no levantó la voz entonces ni por asomo y allí estaba de cuerpo y alma (y colaboró activamente con la idea de mandarnos todo lo lejos posible), hoy es uno de los más asiduos conspiradores y entre los tres mejores pagos por la nómina del imperio más poderoso del planeta.
Qué más decir: Virgencita, tú ruega por ellos, tan extraviados de la madre que los parió. Tan sin Patria y sin tu amor, que viene de nosotros, los más humildes. Que el que así no ame, como advertía el Apóstol, vagará por abismos negros. Y se morirá solo.
Así que como muestra de lo democráticos que somos, para que los más de quince mil visitantes mensuales sepan cómo hemos resuelto que nuestra estrella sobreviva en las narices de Norteamérica, hemos decidido quitarles de una vez el derecho a réplica (por votación unánime del Colectivo del Portal Baibrama). Como la imagen del inmortal narrador beisbolero, imposible de imitar cuando la pelota salía disparada del parque: ¡Adióoos, Lolita de mi vida¡ O porque fue la última vez y es para siempre: Por nuestros TIMBALES, Good Bye, queridos Norbertos.
Portal de la Cultura Holguinera www.baibrama.cult.cu
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Por lobitogabriel - 16 de Octubre, 2006, 8:02, Categoría: periodico
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